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miércoles, 12 de noviembre de 2014

FORMULA MAGICA DEL DESECHO IV PARTE



Avanzando a la siguiente para de metro, llegamos al CONSUMO, no puede haber producción sin en este elemento.
Un habitante promedio consume el doble de lo que consumía hace 50 años porque hace 10 lustros se valoraba la buena administración, la inventiva  y el ahorro.
Marx índico que la naturaleza de los hombres depende de condiciones materiales lo cual condiciona su libertad y produce la pugna de las clases sociales, en cambio Eisenhower nos dejo claro que el fin del ser humano es producir y consumir a un ritmo maniaco.
Como vemos con el tiempo hemos tomado como regla la de Eisenhower  sin tomar en cuenta el matiz de Marx.
Es avergonzarte tener que desvelar que el fin del ser humano no es salud, educación, investigación, desarrollo, sino consumo.
Llegando al este vagón nos preguntamos cómo consiguieron que todos nos embarcáramos en esta parada, pues la respuesta es obsolescencia programada, es decir, diseñado para ser desecharse,  cada año solo se cambia una pieza de los televisores pero como  no puedes cambiar solo eso, lo tiras y compras otro.
Hace 50 años las revistas de diseño industrial ya nos avisaban a viva voz que se iban a crear productos desechables, la problemática surgía en cómo hacerlo sin que el consumidor pierda la ilusión de comprar uno nuevo, pues más tarde ese problema fue solucionado gracias a la obsolescencia  percibida que se encarga de abducirnos y convencernos de que tenemos que tirar las cosas, sus herramientas favoritas son el marketing y la publicidad que se reparte gracias a los medios de comunicación.
La televisión constantemente nos está diciendo que no vamos a la moda, que tanto vales tanto cuestas, hasta los coches tiene clase, no es lo mismo un mercedes clase A que un mercedes clase C, recibimos más de 3000 anuncios al día que nos invitan a cambiar de look nuestra casa, nuestra persona mediante la compra.
Vemos más comerciales al año de los que el alguien de la década de los 50 veía en su vida. Tenemos temporadas al año como la navidad que nos invita a regalar algo alguien de manera casi obligatoria porque si no lo hacemos no estamos dentro del redil.
Llegados a este punto nos damos cuenta que los habitantes de la tierra la única para de metro que cogemos es la del consumo, nadie sabe cómo está hecho lo que consume a diario.
En los años 50 la felicidad llego a rozar los limites más altos, a partir de la abolición del feudalismo tenemos más cosas, pero somos más infelices porque a penas no tenemos tiempo para dedicarnos hacer cosas de provecho.
La jornada laboral legal en países como España es de 40 horas semanales con jornada intensiva y partida de 8 horas pero las ilegales no tienen fin. Cuando salimos del trabajo si es que salimos, solo dedicamos tiempo a comprar y a ver la televisión.

Escrito por K.Q.G
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